Lo que no le vamos a prometer
El mercado de este servicio está saturado de promesas de ahorro. Estas son las cuatro que no vamos a hacer, y la razón técnica de cada una. Ninguna cifra falsa sobrevive al primer cliente que hace la cuenta.
«Le bajamos el recibo un 20 por ciento»
No publicamos ningún porcentaje de ahorro en el recibo. El efecto de un recableado sobre el consumo facturado es marginal y depende por completo de la casa concreta. Prometer una cifra antes de medirla es inventarla.
«Con dos fases paga menos»
El pliego tarifario se estructura por región, subtarifa y bloque de consumo, nunca por número de fases. El efecto de pasar a dos fases sobre el importe del recibo es cero. Se justifica por capacidad y balanceo de carga, no por precio.
«El recableado se paga solo»
No se paga con el recibo. Se justifica por seguridad de las personas y por la vida útil de los equipos que alimenta. Presentarlo como una inversión que se recupera en la factura es faltar a la verdad.
«Sume el ahorro del recableado, las dos fases y los 220 V»
Son el mismo mecanismo físico contado tres veces. No son aditivos, y sumarlos produce una cifra que no existe en ninguna instalación real.
Lo que sí hacemos con la pregunta del ahorro
Instalamos, como opción, un medidor de consumo por circuito que almacena sesenta días en memoria no volátil. Se coloca en la visita, mide solo, y produce un antes y un después con los datos de su casa. Esa es la respuesta correcta: no se promete ni se niega, se mide.
Energía solar: la referimos, no la vendemos
No instalamos fotovoltaica como obra propia. La interconexión con CFE tiene requisitos formales que hoy no cubrimos, y no tomamos un riesgo de garantía a veinticinco años sobre equipo que no instalamos. Si le interesa, lo referimos con un instalador acreditado y nos quedamos con la parte que sí nos corresponde: dejar su instalación eléctrica en condiciones de recibirla.